Autorretraro
Carne
De pequeña mis amigas me llamaban “gato” y con el tiempo solo quedó el miau. Así que cuando tuve que decidir con qué nombre firmar mi trabajo, no le di demasiadas vueltas: Miau y listo.
Durante mucho tiempo mi objetivo fue muy básico: poder vivir de lo que dibujo y pinto. No me imaginaba grandes exposiciones ni portadas de revistas; me imaginaba llegar a fin de mes gracias a mi trabajo y que alguien quisiera colgar mis ilustraciones en su casa. No puedo decir que ya lo haya conseguido del todo, pero cada vez estoy más cerca. Y esa sensación, la de que poco a poco se mueve la cosa, es lo que me mantiene en pie. Soy más un proyecto de artista que una artista consagrada, pero creo que ahí también hay algo honesto: estoy en proceso, aprendiendo a sostenerlo, a organizarme y a no perder la cabeza.
Fantasmas
Con el tiempo, mi preocupación ya no es solo sacar adelante facturas o encargos, sino justo lo contrario: cómo recuperar espacio para pintar sin prisa, para reflexionar, para dejar que lo que hago tenga un lugar más amplio que el de la rutina. Me interesa la parte más material y plástica de todo esto: el papel, el grafito, la pintura, una mirada, un gesto. Lo que me salva, incluso cuando el día a día me pesa, es la pintura. Me consuela saber que siempre va a estar ahí, porque al final lo que cultivas no es solo un oficio: es una forma de mirar y, con ella, una forma de pensar. Esa mirada no depende de modas ni de likes; es mía y siempre vuelve cuando la necesito.
Mirada
Intuición
Mi última exposición fue la de mi libro. Fue chiquita, íntima y sin inauguración, porque no estoy hecha yo para dar discursos, y creo que por eso dibujo y por eso pinto. Las redes sociales, sin embargo, me han dado un altavoz modesto, una manera de compartir lo que hago sin necesidad de fingir, y ahí he encontrado un espacio inesperado, sobre todo en YouTube. Pensé que nunca podría grabarme ni mostrarme, y aún me da vergüenza, pero está siendo de lo mejor: me sirve como registro personal de todo el esfuerzo diario y, sobre todo, para conectar con gente que ahora está en el lugar en el que yo estaba hace unos años, con ilusión y un montón de dudas.
Este otoño quiero seguir construyendo y reconstruyendo. No tanto producir sin parar, sino cuidar lo que hago, pintar con más calma y seguir aprendiendo de artistas a las que admiro.
Al final, creo que de eso va un poco la vida: de no saber nunca qué te espera mañana, de aceptar que siempre es un proyecto abierto. Porque cuando algo se cierra del todo, deja de ser vida. Y ahí es donde la pintura me recuerda que todavía estoy en camino.
Accidente
Creo que la vida va de no saber nunca qué te espera mañana, de aceptar que siempre es un proyecto abierto.
— Judit Rambla —
Mariposa
Casa
Por sencillez lo oculto actúa
Que se entienda esta dicha terrible que es cualquier barco hacia todo naufragio.
Córtanos las alas para que aprendamos a volar definitivamente
Desde tu muerte desciende la vida hacia tu nacimiento.
El camino es uno solo y está donde no lo buscamos.
Aquel que tiene fe no cree en nada. Dios está allí donde uno lo encuentra.
H. A. Murena
Mano
Soto
CocaCola
Manos
